sábado 19 de julio de 2008

La poesía

La poesía es el alma de la vida misma
libre en su vuelo
nos lleva a rincones insospechados
de países imposibles
de mágica utopía
o a la cruda realidad
de los infiernos que sufrimos
en silencio y agonía
y total abnegación,
pero siempre con la elegancia
de aquél que vierte
su sangre
desde el tintero de sus venas
hasta el desierto del papel,
haciéndole florecer
completamente.

domingo 29 de junio de 2008

Hay poetas de poetas y escritores rebuscados

Hay poetas de poetas
y hay escritores rebuscados.
No es poesía
tomar un diccionario,
buscar cien palabras elitescas
y armar con ellas un tema plástico
dándole vueltas una y otra vez
al mismo disco rayado.
(La técnica es buena
el fin es errado)

Es poeta el que logra plasmar
con sencillez y elegancia
la sensibilidad en la hoja de papel,
aquél que cincela una lágrima a la mejilla,
aquél que tatúa una sonrisa a flor de labios,
aquél que tañe una soberana carcajada en boca ajena...

Hacer brotar un manantial de emociones,
forjando rabias y enconos solidarios,
despojando a la solidaridad de sus mieles,
fraguando embestidas de empatía:
Eso... ¡eso sí que es poesía!

¿De qué sirve el tema plástico repetitivo?
falto de sensibilidad e imaginación,
falto del coraje de abarcar lo desconocido
por temor al fracaso y a la burla.
¡Dos mil quinientos fracasos encendieron un bombillo!
e innumerables fueron las burlas que pincelaron la Gioconda.
Y la historia nunca recuerda los errores de los genios,
sólo estampa sus aciertos...

El escritor plástico rebuscado,
aquél que teme experimentar
es un famoso efímero;
nadie lo recuerda post-mortem.

Pero el osado, el valiente,
el que sabe que cada basura que imprime en la hoja
es un paso más hacia su joya literaria,
ese que comprende que cada fracaso asumido
es un escalón más hacia su estruendoso éxito,
y a pesar de burlas y de errores no se amilana,
-disciplina, dedicación y práctica, mucha práctica-
ése...ese es quién trasciende la muerte.

Tomar un diccionario,
hallar cien palabras elitescas
y armar con ellas un carrusel
que le da vueltas eternamente al mismo eje,
eso... eso lo hace un niño de diez años
¡y le queda bien!
hueco, insípido,
pero bien.

Y parafraseando el refrán:
"Aunque la mona se vista de seda, mona se queda"
debo decir, sin pelos en la lengua:
-Aunque el trillado se unte de literatura, trillado permanece-

He dicho


Gústele a quién le guste
y duélale a quién le duela...

sábado 28 de junio de 2008

De cómo se hacen las liras.

Si quieres hacer liras,
acepta con amor toda cadencia
que surge de las piras
que forjan la potencia
del ritmo y de la pausa y de su ciencia.

Recuerda que son siete
las sílabas del verso con que inicias;
y aunque mucho te apriete
la métrica que oficias
es bella cada estrofa que acaricias.

Logrado el primer verso,
con un endecasílabo lo sigues;
tras un afán perverso,
astuto lo persigues,
llegando al tercer verso tú prosigues.

Son siete nuevamente
las sílabas del cuarto y del tercero
y cierras ágilmente
la estrofa; cual torero,
con un endecasílabo postrero.

La rima es otra cosa
que vuelve pesadilla la estructura,
pero; luego es hermosa
la lira que figura
cual joya permanente en la cultura.

Primero con tercero
en rima consonante bien completa;
los otros tres los quiero
[también la misma meta]
sin esa monorrima que irrespeta.

Y habiéndolo alcanzado;
el canto de la estrofa que termina,
te sientes consagrado
y sabes se avecina
un enjambre de estrofas que alucina.

viernes 20 de junio de 2008

¿Por qué me odias tanto? Clase de retórica

Entre epítetos y pleonasmos me acorralas

acumulandome sinónimos sin piedad…

polisindetón; haces, entre quejas y lamentos,

asíndeton; propinas, entre cuitas y dolores,

y luego, en tus elipsis me pierdo.

Retruécanos, reduplicaciones y anáforas

crueles como metrallas, ruidosas como cañonazos,

me desconciertan quitándome el habla y el sueño,

pero son tus anacolutos los que te aventajan

aprovechándose de mis afásicas dotes,

calambures, hiperbatones y perífrasis

destruyen mi entendimiento

y tus quiasmos me marean:

¿será que lo haces a propósito?

Será que quieres que te escuche

¿y no quieres que te entienda?

¿a qué le temes?

Onomatopéyicas resultan tus absurdas paráfrasis

y la metátesis con que me nombras

me hace pensar que piensas en otro,

y me vuelvo sinestésico y vitalmente adormilado.

Me han dicho que me has prosopografiado malamente

ante tus amigas chismosas y mezquinas

pero no me importa, mi retrato es la viva metáfora

de mi etopeya, la verídica metonímia de mis incertidumbres;

la propia alegoría de mí mismo

y por más que de mí hagas caricatura,

yo sigo siendo lap topografía del amor benévolo,

y la más exquisita de las paradojas: yo…humano.

Tus imprecaciones y deprecaciones resbalan

como ríos de símiles ahogándose en humedas aliteraciones,

tus hipérboles, tus sarcasmos e ironías, y esos vulgares eufemismos

respecto a mi persona, no son más que prosopopeyas

o tal vez apóstrofes…porque bien sé que no me dibujas a mí,

tan sólo dibujas una idea que te has construido de mí,

nunca, jamás me describen a mi.

¿Qué te hice?

¿a cuenta de qué me odias tanto?

martes 17 de junio de 2008

Las batallas del poeta

Si todas las guerras fueran
como las que libran los poetas:
un conjunto de batallas campales
para vencer a la métrica,
para someter a la rima,
y domeñar al acento tónico
obligándolo a caer de hinojos
en la sílaba deseada;

para abatir a la metáfora
y gobernar las metonimias,
para embestir hipérboles
esclavizando las parábolas,
y controlar la alegoría
como un jinete a su caballo de paso,
y aun saquear toda figura
de sus tesoros literarios...

Si todas las guerras fueran
como las que libra el poeta
¡Qué lindo sería el mundo!;
¡y qué distinto este planeta!